Mejorando la seguridad en la nube: 5 mejores prácticas para proteger tu adopción de la nube pública

El uso de la nube ha transformado la forma en que las empresas trabajan y continúa interrumpiendo los modelos de negocio tradicionales. Según IDC, se estima que para el año 2023 el gasto en la nube pública se duplicará, pasando de $229 mil millones este año a casi $500 mil millones. No es ningún secreto que migrar a la nube puede ofrecer importantes beneficios en términos de costos y eficiencia. Puedes crear instancias en la nube en cuestión de minutos y escalar los recursos según sea necesario. Al mismo tiempo, solo pagas por lo que utilizas, evitando los altos costos iniciales de hardware y mantenimiento.

Sin embargo, al trasladar tus datos corporativos a la nube, debes tener en cuenta que aunque el entorno de tu proveedor de servicios en la nube sea altamente seguro, lo que está dentro de tu nube (aplicaciones y datos) es tu propia responsabilidad. La seguridad de la nube es un tema que se discute en las salas de juntas, ya que su impacto puede tener graves consecuencias en la reputación corporativa y el valor para los accionistas. El hecho de que los datos se muevan más allá del perímetro tradicional ha llevado a un aumento en la superficie de ataque. A medida que se almacena cada vez más información sensible en la nube, los ciberdelincuentes apuntarán cada vez más a los recursos en la nube.

Ante este nuevo panorama de amenazas, las organizaciones que se trasladan a la nube deben asumir nuevas responsabilidades y desarrollar y adaptar procesos para combatir una multitud de amenazas desconocidas. El secreto para mejorar la seguridad en la nube es asumir que no hay seguridad en absoluto, al tiempo que evalúas tu postura de seguridad en su totalidad. Existen varios elementos de seguridad en la nube pública y puede resultar difícil saber por dónde empezar. Si ya estás en la nube o planeas migrar a ella, aquí te presentamos cinco mejores prácticas que puedes seguir para proteger tu adopción de la nube pública:

  1. Evaluación de riesgos: Antes de migrar a la nube, realiza una evaluación exhaustiva de los riesgos potenciales. Identifica los activos críticos y determina qué medidas de seguridad son necesarias para protegerlos.
  2. Implementación de controles de acceso: Establece políticas de acceso y privilegios para garantizar que solo las personas autorizadas puedan acceder a los recursos en la nube. Utiliza autenticación de múltiples factores para una mayor seguridad.
  3. Encriptación de datos: Utiliza la encriptación para proteger tus datos mientras están en tránsito y en reposo en la nube. Esto garantizará que incluso si alguien logra acceder a tus datos, no podrán leerlos sin la clave de encriptación adecuada.
  4. Monitorización continua: Implementa herramientas de monitorización y detección de amenazas para identificar y responder rápidamente a cualquier actividad sospechosa en tu entorno de la nube.
  5. Actualizaciones y parches: Mantén tus sistemas y aplicaciones en la nube actualizados con los últimos parches de seguridad. Esto ayudará a cerrar posibles brechas de seguridad y proteger tus datos.

Al seguir estas mejores prácticas, estarás fortaleciendo la seguridad de tu adopción de la nube pública. Recuerda que la seguridad en la nube es una responsabilidad compartida entre tu organización y el proveedor de servicios en la nube. Asegúrate de comprender tus responsabilidades y colaborar estrechamente con tu proveedor para garantizar la protección de tus datos y aplicaciones en la nube.

En resumen, la nube ofrece muchas ventajas, pero también conlleva riesgos. Es fundamental tomar medidas proactivas para proteger tus activos en la nube y garantizar la continuidad del negocio. Al seguir estas mejores prácticas, estarás en el camino correcto para mejorar la seguridad en la nube y proteger tu adopción de la nube pública.

Te puede interesar