En los últimos años, hemos sido testigos de un aumento significativo en las amenazas cibernéticas en todo el mundo. Ya no es sorprendente escuchar noticias sobre hackeos gubernamentales, campañas de influencia extranjera y desinformación en línea. La era de la política y la desinformación ha llevado a una nueva normalidad en la que la ciberseguridad se ha convertido en una preocupación constante.
Recientemente, se ha informado sobre los esfuerzos de hackeo del gobierno ruso y las campañas de influencia iraní en los Estados Unidos y otros países. Las principales plataformas en línea, como Facebook, Twitter y Google, han tomado medidas para eliminar cuentas sospechosas y combatir la desinformación. Sin embargo, estas amenazas no se limitan solo a Rusia e Irán. Según el asesor de seguridad nacional de los Estados Unidos, John Bolton, también se esperan amenazas de China y Corea del Norte.
La CEO de la firma de seguridad Fortalice Solutions y ex jefa de información de la Casa Blanca bajo la presidencia de George W. Bush, Theresa Payton, ha destacado la importancia de la colaboración entre actores privados y gubernamentales para hacer frente a estas amenazas. Empresas como FireEye han desempeñado un papel crucial al alertar a plataformas como Facebook sobre campañas de influencia extranjera.
Además, Payton enfatiza la importancia de que los ciudadanos informen cualquier actividad sospechosa en línea. La desinformación y las campañas de influencia extranjera no solo afectan a los Estados Unidos, sino también al Reino Unido, América Latina y el Medio Oriente. Es responsabilidad de todos estar atentos y denunciar cualquier actividad inusual que veamos en línea.
Un desafío adicional en la lucha contra las amenazas cibernéticas es la falta de una respuesta internacional coordinada. A diferencia de las acciones militares en el mundo físico, aún no se ha definido claramente qué se considera un acto de guerra en el ámbito cibernético. Esta falta de definición dificulta la implementación de estrategias efectivas para combatir estas amenazas.
En resumen, vivimos en una nueva normalidad en la que la ciberseguridad es una preocupación constante. Es fundamental que los gobiernos, las empresas privadas y los ciudadanos trabajen juntos para enfrentar estas amenazas. La colaboración entre actores privados y gubernamentales, la denuncia de actividades sospechosas en línea y la búsqueda de una respuesta internacional coordinada son pasos clave para proteger nuestra seguridad en el mundo digital.


