El Internet de las cosas (IoT) es una de las tendencias más importantes en la tecnología actual. Sin embargo, la falta de seguridad en los dispositivos IoT ha demostrado ser un problema difícil de solucionar. Los fabricantes lanzan al mercado dispositivos sin tener en cuenta la seguridad, lo que permite que los actores malintencionados aprovechen las vulnerabilidades de estos sistemas.
A pesar de la postura generalmente permisiva que tiene Estados Unidos hacia la regulación de las empresas tecnológicas, la gravedad de la amenaza que representan los problemas de seguridad en el IoT ha llevado a algunos a pedir regulaciones en este ámbito. Los problemas de seguridad en el IoT afectan a sectores tan importantes como la salud, la infraestructura y el transporte, entre otros.
El enfoque actual de la industria tecnológica, incluyendo a los nuevos participantes en el mercado del IoT, es lanzar productos rápidamente al mercado. Esto se debe a la velocidad con la que se desarrolla la tecnología en la actualidad, desde la concepción de la idea hasta el prototipo y la producción. Sin embargo, esta mentalidad de “sacar productos al mercado lo más rápido posible” ha llevado a que muchos dispositivos IoT sean inseguros.
Según James Waldo, profesor en la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de Harvard, es poco probable que las regulaciones evolucionen al mismo ritmo que la tecnología. Los reguladores suelen ser reactivos y responder a problemas que ocurrieron hace varios años. Por lo tanto, la forma más sencilla de abordar muchos de los problemas de seguridad en los sistemas IoT es a nivel de ingeniería básica. No es irrazonable esperar que los dispositivos producidos hoy en día no tengan contraseñas predeterminadas inalterables, ni que los consumidores tengan que cambiarlas una vez activados los dispositivos.
El mercado del IoT se espera que alcance los 45.4 mil millones de dispositivos conectados a Internet para el año 2021, según IHS Markit. Ante este crecimiento exponencial, es fundamental que se tomen medidas para regular la seguridad en el IoT. La seguridad de estos dispositivos no solo afecta a los usuarios individuales, sino también a sectores cruciales de la sociedad como la salud y la infraestructura.
En conclusión, la regulación de la seguridad en el Internet de las cosas es un desafío importante. Aunque es difícil que las regulaciones evolucionen al mismo ritmo que la tecnología, es fundamental que se establezcan estándares de seguridad básicos para proteger a los usuarios y a la sociedad en general. Además, los fabricantes deben asumir la responsabilidad de producir dispositivos seguros desde el principio, en lugar de priorizar la rapidez en la llegada al mercado. Solo a través de una combinación de regulación y buenas prácticas de ingeniería podremos garantizar la seguridad en el Internet de las cosas.


