El Internet de las Cosas (IoT) ha revolucionado la forma en que interactuamos con los dispositivos y el mundo que nos rodea. Sin embargo, a medida que aumenta la cantidad de dispositivos conectados, también aumenta la preocupación por la seguridad de estos dispositivos.
Un artículo reciente de Forbes destaca los desafíos de seguridad que enfrenta el IoT y la necesidad de soluciones más inteligentes para proteger estos dispositivos. A diferencia de los dispositivos de TI tradicionales, los dispositivos IoT tienen procesadores más pequeños que dificultan el uso de firewalls. Además, pueden utilizar múltiples canales de comunicación y tipos de conectividad, lo que aumenta la superficie de ataque para los actores maliciosos.
Para abordar estos desafíos, se han implementado regulaciones para mejorar la seguridad de los dispositivos IoT. Sin embargo, la seguridad de los dispositivos en sí no es suficiente. Existe una falta de comprensión generalizada sobre la seguridad de los dispositivos IoT y diferentes actitudes hacia los riesgos y las consecuencias de una violación de seguridad.
Una de las soluciones utilizadas por muchas personas es el uso de redes privadas virtuales (VPN) para proteger sus dispositivos. Sin embargo, esto es un error, ya que las VPN no aseguran los dispositivos dentro de esa red privada. Si se produce una violación de seguridad en esa área protegida, todos los dispositivos dentro de ella estarán expuestos a la misma amenaza.
En lugar de centrarse únicamente en la seguridad de los dispositivos, es importante considerar también la seguridad de las comunicaciones en red. Empresas como Subex utilizan técnicas de inteligencia artificial y aprendizaje automático para monitorear el tráfico y detectar posibles amenazas. Estas técnicas permiten identificar anomalías en el tráfico, como intentos de violación de seguridad o comportamientos inusuales de los dispositivos.
Además, en entornos hostiles o remotos, es importante contar con una capa adicional de seguridad que pueda detectar amenazas incluso si no hay un acceso fácil al dispositivo. Esto es especialmente relevante en entornos industriales o redes de energía, donde los dispositivos pueden ser vulnerables a manipulaciones físicas o credenciales débiles.
En resumen, la seguridad en el IoT es un desafío complejo que requiere soluciones más inteligentes y adaptativas. La protección de los dispositivos en sí no es suficiente, es necesario considerar también la seguridad de las comunicaciones en red. Con la creciente interconexión de dispositivos IoT, es crucial contar con soluciones de seguridad que puedan adaptarse a las amenazas emergentes y responder de manera adecuada en diferentes entornos.
Fuente del artículo: Forbes


