En el mundo actual, la ciberseguridad se ha convertido en una preocupación constante para las empresas. Sin embargo, muchas organizaciones se centran únicamente en cumplir con los requisitos regulatorios, sin darse cuenta de que esto no es suficiente para proteger realmente sus datos.
El panorama de la ciberseguridad está plagado por el hecho de que los ciberdelincuentes parecen estar siempre un paso por delante y, en lugar de abordar el problema, la regulación en algunos casos lo empeora. Es comprensible que muchas organizaciones opten por definir políticas de seguridad basadas en los requisitos regulatorios, pero el resultado es que sus posturas de seguridad se vuelven rápidamente obsoletas. No solo las regulaciones suelen tener al menos 24 meses de antigüedad en el momento en que se implementan, sino que un enfoque basado únicamente en el cumplimiento proporciona a los hackers un “plano de acceso”, ya que las debilidades en el modelo de seguridad que no están cubiertas por la regulación son claramente visibles.
Es preocupante ver cómo las brechas de seguridad de alto perfil continúan apareciendo en los titulares, lo que demuestra que las organizaciones están luchando por proteger sus datos contra la amenaza en constante evolución. Sin embargo, estas brechas no ocurren en empresas que no han reconocido el riesgo para los datos de sus clientes; muchas de ellas cumplen con los requisitos de cumplimiento normativo para proteger los datos de sus clientes. Dado la gran inversión que las empresas de todos los sectores están haciendo para cumplir con la gran cantidad de regulaciones que se han introducido en las últimas décadas, esta vulnerabilidad continua debería ser motivo de gran preocupación.
El cumplimiento normativo claramente no es una garantía contra las brechas de datos. ¿Pero debería sorprendernos realmente? Con las nuevas amenazas que surgen semanalmente, el retraso inherente en el proceso de creación e implementación de regulaciones es un problema evidente. Puede llevar más de 24 meses para que los reguladores comprendan e identifiquen las debilidades en las directrices existentes, actualicen y publiquen los requisitos, y luego establezcan un cronograma viable para el cumplimiento. Durante este tiempo, una organización con una estrategia de seguridad dictada por el cumplimiento normativo es inherentemente insegura. Además, estas son normas generales que están abiertas a interpretación y no abordan las necesidades específicas de cada negocio o modelo operativo, lo que crea de inmediato debilidades en la seguridad.
Es hora de que las empresas cambien su mentalidad y vayan más allá del simple cumplimiento normativo. La protección de los datos debe ser una prioridad absoluta, y esto implica adoptar un enfoque proactivo en lugar de reactivo. Las organizaciones deben invertir en soluciones de seguridad avanzadas que vayan más allá de los requisitos regulatorios y se centren en la detección y prevención de amenazas en tiempo real.
En resumen, el cumplimiento normativo no es suficiente para garantizar la seguridad de los datos. Las empresas deben tomar medidas adicionales para protegerse contra las amenazas cibernéticas en constante evolución. Solo adoptando un enfoque proactivo y utilizando soluciones de seguridad avanzadas podrán las organizaciones estar un paso por delante de los ciberdelincuentes y proteger realmente sus datos.


