La crisis financiera de 2008 está de vuelta: ¿Qué significa esto para la economía global?

¿Recuerdas la crisis financiera de 2008? Bueno, ha vuelto. El desastre financiero, que comenzó hace siete años con el colapso del mercado inmobiliario y de la banca de inversión de Estados Unidos, ha entrado en su tercera fase según un equipo de analistas de Goldman Sachs. Esta ola se caracteriza por los precios de las materias primas en mínimos históricos, el estancamiento del crecimiento en China y otras economías emergentes, y la baja inflación global, según los analistas de Goldman Sachs liderados por Peter Oppenheimer en una nota de gran alcance. Esta triple amenaza tiene sus raíces en la respuesta a las dos primeras olas de la crisis: el colapso bancario y la crisis de la deuda soberana europea, y todo forma parte del llamado superciclo de la deuda de las últimas décadas. Los bancos centrales se apresuraron a bajar las tasas de interés en respuesta a las dos primeras crisis impulsadas por la deuda, alentando a los inversores a prestar en mercados emergentes como China para obtener un buen rendimiento. Ahora que las tasas de interés parecen estar subiendo, los prestamistas están saliendo y los inversores están retirándose de las materias primas, que están estrechamente vinculadas al destino de las economías emergentes. Eso es lo que vincula la ola de los mercados emergentes con la primera ola. Según la nota, a medida que el mercado inmobiliario de Estados Unidos colapsó, las bajas tasas de interés “ayudaron a impulsar el crecimiento del crédito y aumentaron el apalancamiento, especialmente en China”. Combine eso con el intento de China de transformarse y escapar de la trampa de ingresos medios, y la caída de los precios globales de las materias primas, y tenemos una nueva crisis. La inversión china ha explotado desde la crisis, pero es probable que trillones de dólares hayan sido extremadamente ineficientes, o incluso desperdiciados. Un crecimiento más lento significa que la deuda que produjo esa inversión será más difícil de pagar. En el mejor de los casos, eso sería un período de ajuste doloroso para China. Aquí está el desglose de Goldman Sachs (énfasis nuestro): Pero con los rendimientos de los bonos en términos reales cerca de cero y las tasas de interés en mínimos históricos, esta extraordinaria combinación de eventos ha generado preocupaciones sobre la sostenibilidad de los rendimientos financieros en el futuro, especialmente si las fuerzas deflacionarias continúan desarrollándose. Y esto es lo que parece: El problema es que las diferentes etapas de la crisis siguen interactuando entre sí, obstaculizando la recuperación. Así como la crisis de la deuda soberana de la UE desvió la recuperación económica de Estados Unidos en 2010 y 2011, el colapso de los mercados emergentes afectó a la UE, justo en el momento equivocado. Aquí está Goldman Sachs nuevamente: Los mercados emergentes estaban entrando en una fase de optimismo, respaldados por una política muy acomodaticia de Estados Unidos y un crecimiento del crédito. Pero cuando Europa finalmente entró en una fase de crecimiento en 2012, impulsada por una política de alivio agresiva, los mercados emergentes estaban entrando en su próxima fase de desesperación. Entonces, aunque esta podría ser la última fase de la crisis financiera, no terminará hasta que se resuelva todo el exceso de préstamos en los mercados emergentes. Y se asuman las pérdidas.

En resumen, la crisis financiera de 2008 ha vuelto a resurgir y está afectando a la economía global de diversas maneras. La caída de los precios de las materias primas, el estancamiento del crecimiento en China y otras economías emergentes, y la baja inflación a nivel mundial son los principales factores que están contribuyendo a esta nueva fase de la crisis. Además, la respuesta de los bancos centrales a las crisis anteriores ha llevado a un exceso de préstamos en los mercados emergentes, lo que ahora está generando preocupaciones sobre la sostenibilidad de los rendimientos financieros en el futuro.

Esta interacción entre las diferentes etapas de la crisis ha obstaculizado la recuperación económica, como se vio con la crisis de la deuda soberana de la UE que afectó la recuperación económica de Estados Unidos en 2010 y 2011. Ahora, el colapso de los mercados emergentes está afectando a la UE en un momento inoportuno.

En conclusión, aunque esta podría ser la última fase de la crisis financiera, no se resolverá hasta que se aborde el exceso de préstamos en los mercados emergentes y se asuman las pérdidas. La economía global se enfrenta a un período de ajuste doloroso, especialmente para China, que ha experimentado un crecimiento explosivo en la inversión, pero con resultados ineficientes.

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