El poder de la toma de decisiones basada en datos en nuestra vida personal

En la actualidad, es común escuchar a las organizaciones hablar sobre cómo se enfocan en la toma de decisiones basada en datos debido al crecimiento en el análisis de datos. La premisa detrás de este enfoque es que la calidad de las decisiones organizativas mejora si están respaldadas por datos. Para aquellos de nosotros que trabajamos en el campo del análisis de datos, y para otros que se encuentran en diferentes funciones empresariales y creen en el poder de los datos, aquí hay una pregunta para reflexionar: ¿es posible perseguir la toma de decisiones basada en datos en nuestra vida personal?

Mi interés en este tema fue despertado por un blog de Stephen Wolfram y el libro “Better” de Atul Gawande. Wolfram, el cerebro detrás de Mathematica y Wolfram Alpha, escribió en su blog en 2012 sobre las ideas que pudo obtener al analizar los datos personales que había acumulado durante más de 20 años. El análisis de Wolfram de sus correos electrónicos, pulsaciones de teclado, llamadas telefónicas, reuniones, eventos y hábitos de caminar le ayudó a obtener ideas muy significativas. Señaló que almacenar datos personales como mínimo proporciona el beneficio de “aumento de la memoria”: la capacidad de recordar eventos, incidentes y acciones a partir de archivos de datos como una extensión de nuestra propia memoria. Para aquellos más inclinados analíticamente, pudo demostrar que se pueden obtener ideas más significativas a partir de los datos personales. Por ejemplo, al analizar su archivo de correos electrónicos, se dio cuenta de que la mayoría de los problemas en su lugar de trabajo se resolvían por sí solos al final del día sin su intervención. Su intervención solo habría resultado en una pérdida de tiempo.

Gawande, un cirujano en Estados Unidos, recomienda en su libro que las personas cuenten algo que les interese. Él contó (y registró los datos) cuántas veces se dejaban cosas dentro de los pacientes después de una cirugía. Estas cosas incluían instrumentos quirúrgicos, esponjas, etc. Al analizar los datos, Gawande descubrió que estos incidentes eran más propensos a ocurrir durante situaciones de emergencia (complicaciones inesperadas) en una cirugía. Esta idea le permitió estar mejor preparado en tales situaciones para evitar estos errores.

El blog y el libro solo amplificaron mi interés en el área de la Analítica Personal en la que, sin darme cuenta, me había interesado hace muchos años. Durante años, he estado recopilando la mayor cantidad de datos posible sobre mis finanzas personales (extractos bancarios, gastos diarios, etc.), mis hábitos diarios (alimentación/caminata) y mis actividades laborales (correos electrónicos y reuniones). Tengo entre 15 y 20 años de datos por hora/día en algunas de estas áreas. La pregunta es: ¿cuánto he aprovechado estos datos para obtener ideas significativas? Las tendencias en mis datos financieros me han ayudado a tomar mejores decisiones de inversión personal.

La toma de decisiones basada en datos no se limita solo al ámbito empresarial. Podemos aplicar los mismos principios en nuestra vida personal para obtener una mejor comprensión de nuestras acciones y hábitos. Al recopilar y analizar datos sobre nosotros mismos, podemos descubrir patrones y tendencias que nos ayuden a tomar decisiones más informadas y mejorar nuestra calidad de vida.

Por ejemplo, si llevamos un registro de nuestros gastos diarios, podemos identificar áreas en las que estamos gastando demasiado y ajustar nuestro presupuesto en consecuencia. Si analizamos nuestros hábitos de sueño, podemos determinar la cantidad de horas de sueño que nos hacen sentir más descansados y productivos. Si registramos nuestras metas y seguimos nuestro progreso, podemos evaluar nuestro rendimiento y ajustar nuestras estrategias para lograr el éxito.

La toma de decisiones basada en datos en nuestra vida personal requiere disciplina y compromiso para recopilar y analizar los datos relevantes. Sin embargo, los beneficios de comprendernos mejor a nosotros mismos y tomar decisiones más informadas hacen que valga la pena el esfuerzo.

En resumen, la toma de decisiones basada en datos no se limita al ámbito empresarial. Podemos aplicar los mismos principios en nuestra vida personal para obtener una mejor comprensión de nosotros mismos y mejorar nuestra calidad de vida. Al recopilar y analizar datos sobre nuestras acciones y hábitos, podemos obtener ideas significativas que nos ayuden a tomar decisiones más informadas y alcanzar nuestros objetivos personales.

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