El lado oscuro de Big Data: ¿Cómo pasó de ser una promesa a convertirse en un problema?

Hace tres años, en un artículo del Wall Street Journal titulado “Tracing Some of Big Data’s Big Paradoxes”, cité al profesor de derecho de la Universidad de Washington en St. Louis, Neil M. Richards, resumiendo las oportunidades y desafíos representados por Big Data: “Big Data creará ganadores y perdedores, y es probable que beneficie a las instituciones que utilizan sus herramientas en lugar de a las personas que están siendo minadas, analizadas y clasificadas”. Ahora, casi tres años después, el lado oscuro de Big Data domina los titulares, y no podemos decir que no fuimos advertidos.

El lunes 23 de abril, la edición del Wall Street Journal lleva una reseña de un libro escrita por Gregg Easterbrook titulada “Big Data, Big Problems”. La reseña comienza diciendo: “‘Big Data’ es el Gran Mal de nuestro momento. Empresas y gobiernos acumulan enormes cantidades de información sobre nuestras actividades en línea y fuera de línea, para entenderlas mejor que nosotros. Recientemente, nos enteramos de que empresas inquietantes como Cambridge Analytica extraen Big Data de sitios web como Facebook. Facebook en sí mismo parece cada vez más inquietante, basado en mentir al público sobre lo que sucede con los datos que recopila”.

Entonces, aquí estamos tres años después. ¿Cómo pasó Big Data de ser la promesa del futuro a convertirse en “Big Bad Data”? El profesor Richards insinuó el lado oscuro de Big Data en 2015 cuando señaló: “Big Data promete utilizar datos para hacer el mundo transparente, pero su recopilación es invisible y sus herramientas y técnicas son opacas, envueltas en capas de privacidad física, legal y técnica por diseño”. Ahora, en 2018, tenemos esta opinión de Gregg Easterbrook: “¿En el futuro, Big Data ayudará a los médicos a curar enfermedades o ayudará a las aseguradoras de salud a negar reclamaciones? ¿Hará que las fábricas y los productos sean más seguros o acelerará los despidos? ¿Finalmente dará lugar a una especie de inteligencia artificial hostil? En este momento, es justo suponer que muchas personas preferirían volver a meter al genio de Big Data en la botella”.

Las advertencias cautelares sobre los peligros de Big Data ahora se han vuelto omnipresentes. El último número de The New York Review of Books lleva un ensayo titulado “Reining in Big Data’s Robber Barons”. La autora Jennifer Cobbe comienza de manera contundente, argumentando: “Google, Facebook, Amazon y otros gigantes tecnológicos han construido el aparato de vigilancia más extenso e intrusivo que el mundo haya visto. Y nosotros somos el objetivo”. Cobbe describe lo que ella llama “capitalismo de vigilancia”, un término que atribuye a la académica de Harvard Shoshana Zuboff. Concluye diciendo: “Las prácticas cuestionables de las corporaciones de vigilancia y su negativa a actuar de manera responsable nos han llevado a un punto de inflexión. Este es un momento de decisión: ¿Será nuestro Internet o el de ellos?”.

La nueva crítica también ha involucrado a los primeros defensores de Big Data, como Alex “Sandy” Pentland y David Shrier del Media Lab del MIT, quienes fueron defensores tempranos de prácticas éticas de privacidad de datos. En un editorial del 11 de abril en Newsweek titulado “Facebook’s Arrogance Crisis”, los autores señalan: “Al no medir adecuadamente el riesgo social y de gobernanza, Facebook ha puesto en peligro no solo su capitalización de mercado y el retorno para los accionistas, sino también sus futuros flujos de efectivo”. Continúan diciendo: “Las pautas éticas también podrían haber ayudado a moderar el perfil de riesgo de Facebook”.

Es evidente que Big Data ha pasado de ser una promesa emocionante a un problema preocupante. La recopilación masiva de datos y la falta de transparencia en su uso plantean serias preocupaciones sobre la privacidad y el poder que tienen las grandes corporaciones y los gobiernos sobre nuestras vidas. Es fundamental que se establezcan regulaciones y pautas éticas para proteger los derechos de los individuos y garantizar que Big Data se utilice de manera responsable y beneficiosa para la sociedad en su conjunto.

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