El Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) es una red gigante de dispositivos conectados que se expande constantemente. Se estima que para finales de este año habrá 8.4 mil millones de objetos conectados en línea. Desde refrigeradores y cepillos de dientes hasta botes de basura e incluso caballos, todos están adquiriendo la capacidad de conectarse a internet. Cada vez que se conecta un nuevo dispositivo, sus creadores pueden recolectar más datos. Sin embargo, para los consumidores, lo que se hace con estos datos en su mayoría es desconocido.
iRobot, la compañía que fabrica los adorables robots Roomba que se desplazan por tu hogar aspirando todo a su paso, ha revelado sus planes de vender mapas de salas de estar a las principales empresas tecnológicas del mundo. Utilizando cámaras, sensores y software incorporados, los Roombas son capaces de crear con precisión una imagen del entorno en el que trabajan y de su posición. Colin Angle, el director ejecutivo de Roomba, ha revelado en una entrevista con Reuters que la empresa espera obtener beneficios de esta información. Angle afirma que la empresa planea vender los mapas de las casas generados por los Roombas a Amazon, Apple y la empresa matriz de Google, Alphabet. Espera cerrar un acuerdo con al menos una de estas empresas en los próximos dos años. Esta decisión ha sido recibida con escepticismo, pero Roomba no será la única empresa con un dispositivo IoT que esté considerando esta opción.
“Roomba tiene un modelo de negocio clásico: compras el producto y hace lo que le dices”, explica Pilgrim Beart, fundador del servicio de gestión de IoT DevicePilot, a WIRED. “Ese ha sido el modelo de negocio clásico durante cientos de años”. “Pero ahora, a medida que los objetos se conectan a internet, se convierten en servicios y hay un gran potencial de valor en ese servicio continuo”, añade. “Piensas que has comprado un producto y no un servicio, pero hay un elemento de servicio continuo”.
El IoT trae consigo la posibilidad de recopilar nuevos tipos de datos que antes no se recolectaban. Por ejemplo, los dispositivos de salud y los dispositivos portátiles pueden recopilar métricas detalladas sobre la salud y el bienestar de una persona. Beart señala que los productos que se están convirtiendo en máquinas de recopilación de datos incluyen vehículos autónomos y otros productos inteligentes para el hogar, como termostatos. El potencial para monetizar estos datos es enorme. Los anunciantes siempre están buscando más información sobre los posibles clientes y sus comportamientos. La venta de datos de los clientes para obtener beneficios no es un proceso nuevo. Muchos servicios en línea gratuitos, como Gmail de Google y Facebook, utilizan los datos de los clientes para sus propios fines. Y el mercado de datos de información personal está en auge.
En resumen, el Internet de las Cosas ofrece muchas ventajas y comodidades, pero también plantea preocupaciones sobre la privacidad y el uso de los datos personales. Es importante que los consumidores estén informados sobre cómo se utilizan sus datos y tengan control sobre su privacidad. A medida que el IoT continúa expandiéndose, es fundamental que se establezcan regulaciones y políticas claras para proteger los derechos de los usuarios y garantizar un uso ético de los datos.


