El Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) tiene un gran potencial en el ámbito militar, no solo en equipos, sino también en el monitoreo de la salud de los soldados. Sin embargo, también presenta un gran riesgo de seguridad. Las aplicaciones potenciales de IoT en armas y transporte son fascinantes, pero ahora la Agencia de Sistemas de Información de Defensa (DISA, por sus siglas en inglés) está investigando la posibilidad de utilizar sensores biométricos para monitorear la salud y el rendimiento de los soldados individuales, según Tobias Naegele en GovTechWorks.
Los datos recopilados probablemente se integrarían en la nube de próxima generación de DISA, denominada MilCloud 2.0. Las implicaciones de seguridad son obvias y asombrosas, pero imagina la utilidad de tener dispositivos inteligentes en cada soldado y equipo, enviando información a la nube para su consolidación y análisis inmediato. Sería un sueño hecho realidad para la logística y el comando en el campo. Sin embargo, también podría ser el sueño de un enemigo si se implementa de manera deficiente. ¡Qué gran superficie de ataque!
Claramente, una arquitectura como esta hace que el ejército dependa mucho más de la tecnología, lo que brinda a los enemigos todas las razones para atacarla y millones de objetivos discretos para atacar. Sin embargo, la misma arquitectura también proporciona los medios de defensa, según John Hickey, Autoridad de Autorización de Seguridad Cibernética de DISA, citado en el artículo de GovTechWorks: “La tecnología portátil tiene un gran poder desde una perspectiva de seguridad. Por ejemplo, proporcionar a un administrador de sistemas un dispositivo Fitbit podría ayudar a autenticar al usuario con un alto nivel de seguridad, ya que proporciona otro factor que identifica quién eres”.
Las enormes inversiones y la complejidad de las dependencias involucradas significan que el compromiso con la nube debe ser a largo plazo. En muchos aspectos, esto funciona bien para la nube, ya que la redundancia y la naturaleza “flexible” de la infraestructura permiten implementar mejoras sin interrumpir las operaciones existentes. Aun así, esperemos que la nube no sea una moda pasajera, porque llevará mucho tiempo antes de que el Complejo Militar-Tecnológico esté listo para confiar la seguridad de la nación en ella. En resumen: prometedor, pero aún es demasiado pronto para saberlo.


