En los últimos años, el Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) se ha convertido en un tema candente de conversación entre los profesionales. Se trata de una convicción que no solo tiene el potencial de impactar cómo vivimos, sino también cómo trabajamos. Pero la pregunta es: “¿Qué es el Internet de las Cosas?” Además, ¿cómo nos beneficia el IoT en nuestra vida diaria? ¿Qué tan seguros son estos dispositivos físicos? Y ¿cómo nos va a impactar? Hay una multitud de preguntas que se discuten todos los días. Comencemos por entender algunas cosas:
Con la evolución de Internet, cada vez más dispositivos están conectados al mundo exterior, gracias a la internet económica y ampliamente disponible; se están construyendo más dispositivos con características de Wi-Fi y sensores, los costos de la tecnología están reduciendo enormemente y la adopción de teléfonos inteligentes está en aumento. Todos estos factores están impulsando al IoT al siguiente nivel.
El concepto subyacente del Internet de las Cosas es conectar hardware físico con un interruptor de encendido y apagado a Internet. Más específicamente, es un ecosistema de objetos físicamente conectados que son accesibles a través de Internet, es decir, objetos a los que se les ha asignado una dirección IP y tienen la capacidad de recopilar y transferir datos a través de una red sin asistencia manual.
Imagina la lista de cosas que pueden convertirse en un dispositivo IoT. Por ejemplo, electrodomésticos como luces, refrigeradores, cortinas, lavadoras, tostadoras, etc. Además, cosas industriales como PLC’s, motores de aviones o luces de edificios o ciudades, casi cualquier otra cosa que puedas imaginar. Según Gartner, ya hay más cosas conectadas que personas en el mundo. Los analistas de Gartner calculan que alrededor de 8.4 mil millones de dispositivos IoT estaban en uso en 2017, un aumento del 31% respecto a 2016, y esto probablemente llegará a 20.4 mil millones para 2020, lo que significa que el tamaño ya es grande y sigue creciendo a medida que avanzamos.
Ahora, para responder a la otra pregunta sobre cómo esto puede afectarte. Hoy en día, las personas están más conectadas que nunca y las tecnologías inteligentes les han brindado oportunidades adecuadas para permanecer en línea y cargar sus datos personales en la nube. Por ejemplo, calcular el número de pasos que das en un día nunca ha sido tan fácil, pero ahora los teléfonos inteligentes están rastreando y cargando tu información sin intervención. Hay muchos otros ejemplos, como qué sucede si reservas una cita en tu calendario y el calendario a su vez notifica al administrador de la sala de conferencias y enciende las luces según tu horario de reuniones. ¿Qué sucede si tu despertador te despierta a las 6 a.m. y luego notifica a tu cafetera que comience a preparar café para ti? ¿Qué sucede si estás de camino a casa y tu automóvil puede tener acceso a tu teléfono móvil y, antes de llegar, tu automóvil notifica al interruptor de encendido para que encienda el aire acondicionado? Por lo tanto, el IoT se puede aplicar a numerosas cosas que pueden ayudarnos a mejorar la eficiencia y reducir el desperdicio.
En resumen, el Internet de las Cosas está cambiando la forma en que interactuamos con el mundo que nos rodea. Desde la automatización de tareas diarias hasta la optimización de procesos industriales, el IoT tiene el potencial de mejorar nuestra calidad de vida y aumentar la eficiencia en diversos aspectos. Sin embargo, también plantea desafíos en términos de seguridad y privacidad de los datos. A medida que el IoT continúa creciendo, es importante que los usuarios estén informados y tomen medidas para proteger su información personal.
Fuente del artículo: Entrepreneur


