Las aplicaciones del Internet de las Cosas (IoT) están cambiando la forma en que compramos, cultivamos nuestros alimentos y ajustamos los termostatos de nuestros hogares. La evolución y el avance de la tecnología no esperan a nadie. Aquellos que eligen procrastinar, ya sea consciente o inconscientemente, se quedan atrás, mientras que aquellos que abrazan las tendencias tecnológicas rápidamente ayudan a introducir nuevas formas de interacción entre las empresas y los consumidores. En muchos casos, estos cambios representan una disrupción en la industria, creando nuevas oportunidades para las startups o un crecimiento continuo en un mercado existente.
El Internet de las Cosas, o IoT, es uno de los términos más populares en la actualidad. Muchas tecnologías en desarrollo forman parte de este espacio. El IoT es una red de objetos físicos (las “cosas”) que están integrados con electrónica, software, sensores y conectividad de red. Estos elementos permiten que los objetos recojan e intercambien datos sin necesidad de interacción humana. Cada una de estas tecnologías se basa en el IoT de una manera diferente, proporcionando una ventaja competitiva o un diferenciador.
Una de las aplicaciones más conocidas del IoT se encuentra en el comercio minorista. La identificación por radiofrecuencia (RFID) utiliza tecnología inalámbrica y campos electromagnéticos para transferir datos, identificando y rastreando automáticamente las etiquetas adheridas a los objetos. Las etiquetas, comúnmente una pegatina u otra etiqueta, contienen información almacenada electrónicamente. Esto tiene enormes beneficios para los minoristas. Aquellos que utilizan etiquetas RFID pueden esperar una precisión de inventario de aproximadamente el 99 por ciento, una reducción del 50 por ciento en eventos de falta de stock, una reducción del 70 por ciento en la merma y aumentos de ventas que van desde el 2 por ciento hasta el 7 por ciento.
El IoT está revolucionando la forma en que los minoristas gestionan su inventario y mejoran la experiencia del cliente. Gracias a la tecnología RFID, los minoristas pueden tener un control preciso de su inventario, evitando la falta de stock y reduciendo la merma. Además, la capacidad de rastrear automáticamente los productos permite una mayor eficiencia en la reposición de estantes y una mejor planificación de la cadena de suministro.
Además de la gestión del inventario, el IoT también está transformando la experiencia de compra para los consumidores. Por ejemplo, los minoristas pueden utilizar sensores inteligentes para recopilar datos sobre el comportamiento de los clientes en la tienda, como los productos que miran o las áreas en las que pasan más tiempo. Estos datos pueden utilizarse para personalizar la experiencia de compra, ofreciendo recomendaciones de productos relevantes o descuentos personalizados.
En resumen, el Internet de las Cosas está cambiando la forma en que el comercio minorista opera. La tecnología RFID y otras aplicaciones del IoT están mejorando la precisión del inventario, reduciendo la falta de stock y la merma, y brindando una experiencia de compra más personalizada para los consumidores. Aquellos minoristas que adopten estas tecnologías estarán en una posición ventajosa para competir en el mercado actual y satisfacer las demandas cambiantes de los consumidores.


