El Big Data ha sido un tema de gran interés en los últimos años, pero su naturaleza ambigua ha dificultado la comprensión de sus aplicaciones potenciales. Sin embargo, en la comunidad de defensa y seguridad, se está comenzando a entender cómo el Big Data puede ser utilizado para la “amplificación de la inteligencia” y las empresas están empezando a responder a esta tendencia.
El término “Big Data” es problemático de definir. Aunque los conceptos de más rápido, más y más barato son fácilmente tangibles, comprender cómo estos datos se utilizan para satisfacer los requisitos operativos puede resultar confuso. Esto no es casualidad. El término no se utiliza únicamente para describir tecnologías como la teledetección o los sistemas de archivos distribuidos; tampoco se aplica exclusivamente al sector minorista o a la aplicación de la ley. Más bien, el Big Data abarca una arquitectura diversa de tecnologías que pueden ser utilizadas en conjunto para proporcionar “información accionable”.
Existe una preocupación de que las propiedades que hacen que los datos sean “grandes” (como el volumen, la variedad y la velocidad) también los hacen desordenados y sesgados hacia las convenciones establecidas por una determinada arquitectura. Se argumenta que obtener un conjunto de datos autoritativo sobre cualquier tema es poco probable. La calidad de “manguera de incendios” de la recopilación moderna de datos, junto con la inherente subjetividad de la interpretación, pone en duda la fidelidad que cualquier conjunto de datos tiene con la realidad. Los hechos en los datos a menudo se asumen en lugar de ser probados y es esta crítica la que sugiere que las tan buscadas “ideas accionables” dentro de los almacenes de datos no son fáciles de extraer.
Es en esta intersección donde se puede establecer una definición intencional para las tecnologías emergentes de Big Data: entre la capacidad digital de recopilación/almacenamiento masivo y la capacidad humana de crítica/hipótesis. A los efectos de este artículo, el Big Data puede ser percibido como un concepto que abarca esta brecha; una colección de sistemas que capacita a un usuario humano para hacer preguntas relevantes sobre conjuntos de datos con el fin de extraer algunas “ideas accionables”.
En el sector de defensa y seguridad, el Big Data ha impulsado la adopción de diversas aplicaciones. Algunas de estas aplicaciones incluyen la Inteligencia de Fuentes Abiertas, la Inteligencia Basada en Actividades y el Aprendizaje Profundo. Estas aplicaciones buscan proporcionar información accionable para mejorar la toma de decisiones y la seguridad en general.
En conclusión, el Big Data está cambiando la forma en que se abordan los desafíos en el campo de la defensa y seguridad. A través de la amplificación de la inteligencia, las organizaciones pueden aprovechar los datos masivos para obtener información valiosa y tomar decisiones más informadas. A medida que la tecnología continúa avanzando, es probable que veamos aún más aplicaciones innovadoras de Big Data en este campo.


