Cuando se acercaban los Juegos Olímpicos de Verano de 2008 en Beijing, China, las autoridades gubernamentales se preocuparon cada vez más por el notorio problema de contaminación de la ciudad. En lugar de arriesgar la salud de los atletas e invitados a los juegos, se ordenó el cierre de docenas de fábricas cercanas y las restricciones de conducción redujeron el tráfico en un 90 por ciento, según informes de noticias estatales. Si bien estas medidas se consideraron radicales e impactaron la economía de la región, el gobierno de Beijing sintió que no tenía otra opción.
Hoy en día, Beijing está saturada de sensores que pueden medir el contenido de CO2 y otros contaminantes. Los datos de los sensores se combinan ahora con información del servicio meteorológico de la ciudad y se procesan a través de algoritmos desarrollados por el Laboratorio Almaden de IBM en Silicon Valley, que ayudan a predecir si la ciudad se verá afectada por altos niveles de contaminación. Según los resultados, las autoridades pueden seleccionar qué fábricas deben cerrar si desean reducir las posibilidades de alta contaminación en un 50 por ciento, antes de que el problema se presente.
La tecnología detrás de todo esto es la inteligencia artificial. Al recopilar una enorme cantidad de datos y combinarlos con datos históricos sobre patrones climáticos, la ciudad puede predecir qué tan grave será la contaminación y luego reducir modestamente el sector industrial y el tráfico, en lugar de cerrar toda la ciudad, como sucedió en 2008. “Esta es una forma práctica de utilizar la inteligencia artificial para mitigar un problema, minimizar el impacto en la economía y reducir la contaminación en general”, dijo Jeff Welser, vicepresidente y director del Laboratorio Almaden.
Beneficios de la Inteligencia Artificial en el Medio Ambiente
Si estás buscando una palabra que resuma el estado de la inteligencia artificial hoy en día, podría ser “práctica”. Mientras que el público en general puede emocionarse o alarmarse por el concepto de computadoras que pueden ver, escuchar y hablar, el gobierno se ha vuelto bastante optimista sobre las aplicaciones del mundo real de la inteligencia artificial que pueden encontrar formas de mejorar el medio ambiente, hacer que los espacios públicos sean más seguros y, lo más importante, eliminar el trabajo mundano y manual que obstruye las operaciones gubernamentales.
Esta era de la inteligencia artificial práctica ya ha echado raíces en el sector privado. En un informe especial, The Economist mostró cómo la tecnología de inteligencia artificial remodelará las funciones comerciales tradicionales, como la cadena de suministro, las finanzas, los recursos humanos y el servicio al cliente. Por ejemplo, las empresas utilizarán la inteligencia artificial para predecir cuándo puede fallar un equipo o cuándo un cliente va a pagar tarde. Actualmente, el 30 por ciento de las empresas ya tienen bots independientes que pueden responder preguntas y resolver problemas. En recursos humanos, las empresas están construyendo sistemas que pueden predecir qué candidatos a un trabajo valen la pena entrevistar y pueden evaluar virtualmente a los candidatos para aumentar la diversidad en la contratación.
La inteligencia artificial está demostrando ser una herramienta poderosa para abordar los desafíos ambientales y mejorar la eficiencia en el sector público y privado. A medida que la tecnología continúa avanzando, es probable que veamos más aplicaciones prácticas de la inteligencia artificial en la protección del medio ambiente y la creación de un futuro más sostenible.


