La disputa de seguridad entre Estados Unidos y China ha generado una sombra sobre la reunión anual de las principales empresas de telecomunicaciones que se lleva a cabo en Barcelona este fin de semana. Las acusaciones de la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que Huawei, el mayor fabricante de equipos de red del mundo, ha facilitado el espionaje estatal chino, han sacudido la industria y han generado temores más amplios para el progreso en las negociaciones para resolver una disputa comercial en curso.
Además de presentar lanzamientos de dispositivos y contar con la presencia de representantes de más de 2,400 empresas, la asociación comercial de la industria móvil, GSMA, está buscando evitar una prohibición de los proveedores chinos en los mercados europeos. El director de marketing de GSMA, Andrew Parker, afirmó que la asociación hará lobby para proteger la competencia en la cadena de suministro. “Cuanta más opción tenga la industria, más suministro y mejor valor obtendrá todo el mundo”, dijo Parker. “Vamos a mantenernos firmes y fomentar esa postura porque la competencia es algo bueno para nuestra industria”.
Países como Australia y Nueva Zelanda ya han prohibido a los operadores utilizar equipos de Huawei en sus redes, y la Comisión Europea está considerando una prohibición de facto. Los ejecutivos de telecomunicaciones europeos afirman que esto podría retrasar los planes de implementación de la tecnología avanzada de “quinta generación” (5G) al menos dos años. Los analistas de la industria advierten que excluir a los proveedores chinos también podría desencadenar represalias por parte de Beijing. “Lo que pierde en Occidente, lo ganará en Oriente”, dijo Bengt Nordstrom, CEO de la consultora sueca Northstream. “Esperaría una grave interrupción en el ecosistema de las telecomunicaciones. Para mí, esto es muy similar a la situación de Lehman Brothers en 2008”, agregó, refiriéndose al banco de Wall Street cuyo colapso desencadenó la crisis financiera global.
La disputa de seguridad de Huawei está generando incertidumbre en la industria de las telecomunicaciones y podría tener un impacto significativo en el despliegue de la tecnología 5G. A medida que los países toman decisiones sobre si permitir o prohibir a Huawei en sus redes, se plantean preocupaciones sobre la competencia, la seguridad y las posibles represalias. Es importante que los actores de la industria encuentren soluciones que equilibren estos aspectos y permitan el avance tecnológico sin comprometer la seguridad nacional.