La publicación del informe Mueller la semana pasada ha despertado un renovado interés en la práctica de “redacción” en la que el gobierno tacha partes de documentos oficialmente publicados para preservar información confidencial. El tema ha recibido más atención mediática en televisión en la última semana que en la última década, mientras que a nivel mundial, hasta un 2% de la cobertura de noticias en línea mencionó el término en su punto máximo el jueves.
Sin embargo, el surgimiento de grandes archivos centralizados de FOIA (Ley de Libertad de Información), archivos de noticias digitalizados y un poco de análisis estadístico pueden ayudar a los académicos a mirar a través de esas marcas oscuras y llenar los espacios redactados. Una de las grandes debilidades del proceso de redacción gubernamental es la falta de coordinación centralizada en todo el gobierno para determinar qué información es lo suficientemente sensible como para justificar su ocultación al público.
El secreto más sensible de una agencia gubernamental puede ser considerado información pública por otra agencia. Esto lleva a una situación en la que múltiples agencias gubernamentales pueden publicar el mismo documento desclasificado con diferentes redacciones. Una agencia podría tachar todo el primer párrafo, dejando el resto del texto intacto, mientras que otra agencia podría dejar la primera página sin cambios y redactar fuertemente el resto del texto.
Históricamente, estas discrepancias eran difíciles de explotar para los historiadores y el público en general debido a la falta de bases de datos centralizadas y abiertas de archivos de documentos desclasificados y colecciones de FOIA. A medida que organizaciones sin fines de lucro, empresas privadas e instituciones académicas se han centrado en reunir vastos archivos de documentos gubernamentales en las últimas décadas, se ha vuelto cada vez más fácil examinar la totalidad de la producción pública de un gobierno en busca de patrones.
La agrupación simple de similitudes de documentos puede reunir instantáneamente todas las versiones de un documento dado que han sido publicadas a lo largo de los años por diferentes agencias. Un “diff” rudimentario sobre cada grupo de documentos puede ayudar a completar los pasajes redactados, e incluso en casos raros, restaurar el documento completo, aprovechando el proceso de desclasificación no coordinado.
En resumen, el uso del Big Data y la tecnología de análisis estadístico están permitiendo a los académicos y al público en general descifrar los documentos redactados del gobierno. A medida que se desarrollan más bases de datos centralizadas y se recopila una mayor cantidad de documentos gubernamentales, será posible obtener una visión más clara de la información que se ha mantenido oculta durante mucho tiempo.
Fuente del artículo: Forbes


