El Futuro de la Infraestructura para el Internet de las Cosas

El Internet de las Cosas (IoT) está revolucionando la forma en que interactuamos con la tecnología. Sin embargo, según investigadores de la Universidad de Magdeburgo, las redes actuales no cumplen con las necesidades de los sistemas emergentes de IoT. Estos investigadores afirman que el IoT necesita su propia infraestructura, una que no utilice nubes externas.

Los científicos de la computación de la Universidad de Magdeburgo han obtenido recientemente financiamiento del gobierno alemán para estudiar cómo construir una nueva generación de sistemas IoT revolucionarios y emergentes. Según ellos, las redes deben ser tolerantes a fallos, seguras y capaces de atravesar protocolos dispares, algo que no ocurre en la actualidad.

Los investigadores sostienen que es necesario desarrollar una infraestructura más inteligente, única y orgánica para el IoT, y que simplemente adaptar el IoT a las redes tradicionales no funcionará. Además, afirman que los servicios deben autoorganizarse y funcionar de manera autónoma, y que las personas deben aceptar el hecho de que estamos utilizando Internet de formas que nunca se pensaron originalmente.

“El Internet, tal como lo conocemos, se basa en arquitecturas de redes de los años 70 y 80, cuando fue diseñado para aplicaciones completamente diferentes”, afirman los investigadores en su comunicado de prensa. El Internet tiene una seguridad centralizada, lo que causa puntos de congestión, y una falta inherente de controles dinámicos, lo que se traduce en inflexibilidad en los derechos de acceso, lo que dificulta la adaptación del IoT a él.

El grupo detrás del proyecto llamado DoRIoT (Dynamische Laufzeitumgebung für Organisch (dis-)Aggregierende IoT-Prozesse), que se traduce como Entorno de Ejecución Dinámica para Procesos de IoT Orgánicos de Desagregación, afirma que es necesario integrar la gestión de dispositivos, datos y procesos en los sistemas IoT. “Con el fin de cerrar esta brecha, se desarrollarán conceptos en el proyecto que realizan de manera transparente el acceso a los datos”, dice el profesor Sebastian Zug de la Universidad de Freiberg, un socio en DoRIoT. “Para la aplicación, no debería importar si el requisito de información específico es respondido por un servidor o un nodo IoT”.

En otras palabras, los servidores y los nodos, conceptualmente, deberían fusionarse. Se podría argumentar que es una forma de computación extrema en el borde, que es cuando el procesamiento y el almacenamiento de datos se sacan de los entornos tradicionales y centralizados de los centros de datos y se colocan cerca de donde se requieren los recursos. Esto reduce la latencia, entre otras ventajas.

El futuro de la infraestructura para el Internet de las Cosas es emocionante. A medida que los investigadores continúan desarrollando nuevas soluciones y conceptos, podemos esperar una mayor eficiencia y funcionalidad en los sistemas IoT. Estos avances nos permitirán aprovechar al máximo el potencial del IoT y mejorar nuestra vida cotidiana de formas que nunca antes imaginamos.

Fuente del artículo: NW

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