El Futuro de la Computación: Fog Computing

En la era de la tecnología, la computación en la nube ha revolucionado la forma en que almacenamos y procesamos datos. Sin embargo, con el crecimiento exponencial del Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés), surge la necesidad de una nueva forma de computación: el fog computing.

El fog computing extiende el concepto de la computación en la nube hasta el borde de la red, lo que lo hace ideal para aplicaciones que requieren interacciones en tiempo real, como el IoT. Es la idea de una red distribuida que se extiende desde los límites exteriores donde se crea la información hasta donde finalmente se almacenará, ya sea en la nube o en el centro de datos de un cliente.

La computación en la nube se puede considerar como un punto final global de alto nivel para los datos, mientras que el borde de la red es donde se crean los datos de los dispositivos IoT. El fog computing es la idea de una red distribuida que conecta estos dos entornos.

Una de las ventajas fundamentales del fog computing es que brinda a las organizaciones más opciones para procesar datos donde sea más apropiado hacerlo. En algunos casos, los datos deben procesarse lo más rápido posible, como en un caso de uso de fabricación donde las máquinas conectadas deben poder responder a un incidente de inmediato. El fog computing puede crear conexiones de red de baja latencia entre dispositivos y puntos de análisis. Esta arquitectura, a su vez, reduce la cantidad de ancho de banda necesario en comparación con si los datos tuvieran que enviarse hasta un centro de datos o la nube para su procesamiento. También se puede utilizar en escenarios donde no hay conexión de ancho de banda para enviar datos, por lo que deben procesarse cerca de donde se crean. Como beneficio adicional, los usuarios pueden colocar características de seguridad en una red de fog, desde el tráfico de red segmentado hasta firewalls virtuales para protegerla.

El fog computing se encuentra en sus primeras etapas de implementación formal, pero se han identificado una variedad de casos de uso que podrían ser escenarios ideales para esta tecnología. Algunos de ellos incluyen:

  • Automóviles conectados: Con la llegada de los automóviles semiautónomos y autónomos, la cantidad de datos que los vehículos generan aumentará aún más. Para que los automóviles operen de manera independiente, se requiere la capacidad de analizar ciertos datos en tiempo real, como el entorno, las condiciones de conducción y las direcciones. Otros datos pueden necesitar enviarse de vuelta al fabricante para ayudar a mejorar el mantenimiento del vehículo o rastrear su uso. Un entorno de fog computing permitiría la comunicación de todas estas fuentes de datos tanto en el borde (en el automóvil) como en su punto final (el fabricante).
  • Ciudades y redes inteligentes: Al igual que los automóviles conectados, los sistemas de servicios públicos están utilizando cada vez más datos en tiempo real para funcionar de manera más eficiente. A veces, estos datos se encuentran en áreas remotas, por lo que es esencial procesarlos cerca de donde se crean. Otras veces, los datos deben agregarse desde una gran cantidad de sensores. Las arquitecturas de fog computing podrían diseñarse para resolver ambos problemas.

El fog computing es una tecnología prometedora que está cambiando la forma en que procesamos y almacenamos datos. A medida que el IoT continúa creciendo, el fog computing se convertirá en una parte esencial de nuestra infraestructura tecnológica. Está claro que el futuro de la computación está en la niebla.

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