El desafío de la seguridad de datos en la era del big data

Cuando estalló la noticia en marzo de que 50 millones de perfiles de Facebook fueron recolectados por la firma de investigación británica Cambridge Analytica en una importante violación de seguridad, surgieron preguntas sobre el mal uso de los datos personales una vez más. Ha habido una avalancha de promesas por parte de políticos europeos y ejecutivos de tecnología, comprometiéndose a hacer todo lo posible para fortalecer los controles sobre nuestros datos e incluso introducir nuevas leyes para castigar la mala praxis flagrante. Facebook en sí mismo ha mostrado arrepentimiento, con disculpas públicas del CEO Mark Zuckerberg y, más recientemente, el anuncio de un programa de recompensas que premiará a las personas que encuentren casos de abuso de datos en sus plataformas.

Incidentes como este sin duda alimentan la desconfianza pública sobre cómo las organizaciones comerciales utilizan sus datos, pero, por otro lado, aquellos en la industria tecnológica saben que la captura de datos puede ser de enorme beneficio. Desde mejorar la atención médica hasta impulsar las compras, los viajes e incluso cómo nos enamoramos, el “big data” está a nuestro alrededor y está aquí para quedarse. De hecho, la reciente encuesta de YouGov del Instituto de Datos Abiertos (ODI) del Reino Unido reveló que casi la mitad de las personas dijeron que compartirían sus propios datos, sin restricciones, sobre su origen y preferencias de salud si ayudara a avanzar en la comprensión académica de áreas como la medicina o la psicología.

Sin embargo, para cualquier organización que opere con datos, hay una línea muy fina entre la innovación y la responsabilidad. En este momento, hay un gran movimiento para que las empresas adopten la ética de la innovación responsable. Para algunos, esto significa crear productos y servicios diseñados para satisfacer necesidades humanitarias. La asociación de Facebook con UNICEF para mapear mejor las áreas de desastre es un gran ejemplo de esto. Para otros, significa que todos en la industria de la tecnología de la información deben alejarse de ver su trabajo desde un punto de vista puramente técnico y preguntarse cómo sus desarrollos pueden afectar a los usuarios finales y a la sociedad en su conjunto.

Cuando se trata de aplicaciones de datos, la innovación responsable es un compromiso para equilibrar la necesidad de ofrecer productos y servicios atractivos y cautivadores, con la necesidad de asegurarse de que los datos se almacenen, procesen, administren y utilicen correctamente. Este proceso comienza mucho antes de los titulares o las declaraciones de los CEO. La preparación es clave.

Para evitar ser víctimas de violaciones o escándalos, las empresas deben asegurarse de tener los “bloques de construcción” adecuados en su lugar. Y esto comienza con la seguridad de los datos. El simple hecho de piratear es donde el big data muestra una gran debilidad, gracias a los millones de personas cuyos datos personales pueden estar en riesgo con cualquier violación de seguridad. El alcance del problema ha crecido considerablemente en poco tiempo. No hace mucho tiempo, unos pocos miles de conjuntos de datos en riesgo por un hackeo eran un problema importante. Pero en septiembre de 2017, Yahoo confirmó que no logró asegurar los nombres reales, la fecha de nacimiento y los números de teléfono de 500 millones de personas. Esa es una pérdida de datos a una escala inimaginable y, para el público, eso es algo aterrador.

Esto, junto con la potencia informática necesaria para las aplicaciones de big data, ejerce una presión cada vez mayor sobre las estrategias de TI y centros de datos de las organizaciones, y este es el desafío que más urgentemente debe superarse. De hecho, no es una exageración decir que la estrategia del centro de datos podría ser crucial para el éxito o el fracaso del big data. Incluso para las organizaciones más grandes, el costo de tener (y mantener) un centro de datos de propiedad exclusiva puede ser prohibitivamente alto. Pero las preocupaciones de seguridad pueden significar que un cambio completo a plataformas en la nube baratas y estándar en un modelo híbrido, donde la seguridad puede no ser tan avanzada, tampoco es una opción.

En resumen, la seguridad de los datos es un desafío fundamental en la era del big data. Las empresas deben encontrar el equilibrio adecuado entre la innovación y la responsabilidad, asegurando que los datos se manejen de manera adecuada y segura. La preparación y la implementación de estrategias de seguridad sólidas son esenciales para evitar violaciones y proteger la confianza del público en el uso de sus datos personales. Solo así podremos aprovechar al máximo el potencial del big data y garantizar que se utilice para el bien común.

Te puede interesar