La computación en el borde, el Internet de las cosas (IoT) y la inteligencia artificial (IA) son conceptos que pueden resultar confusos por separado; pero cuando se combinan, la confusión solo aumenta. En este artículo, exploraremos tres reglas clave para desplegar IA e IoT en el borde de tu red.
Regla 1: Computación en el borde
La computación en el borde se trata de reducir la latencia entre el lugar donde surge una condición que necesita ser procesada y el lugar donde se lleva a cabo dicho procesamiento, lo que a veces se conoce como acortar el ciclo de control. Los centros de datos en la nube suelen estar a cientos o incluso miles de millas de distancia del lugar donde se conectan los dispositivos de los usuarios, lo que puede resultar en un retraso de ida y vuelta de 100 milisegundos o más. Esto, sumado al tiempo de procesamiento de la aplicación, puede dar como resultado un retraso total de hasta medio segundo, lo cual es inaceptable en muchos escenarios, como dispositivos de atención médica conectados o vehículos autónomos. Los proveedores de servicios en la nube son conscientes de que la latencia puede ser un problema, por lo que ofrecen alojamiento en las instalaciones de algunas o todas sus funciones de IoT. Ejecutar IA en el borde también es un modelo viable.
Regla 2: Internet de las cosas (IoT)
El siguiente aspecto a considerar son las estrategias prácticas relacionadas con IoT, que en realidad no tienen mucho que ver con Internet en un contexto práctico. Se trata de aprovechar la información en bruto de los sensores y facilitar el control de máquinas a través de aplicaciones en lugar de personas. Esta información en bruto casi siempre se presenta en forma de eventos o señales de que algo ha sucedido o de cambios de estado, como la temperatura de un congelador, la ubicación de un artículo en la cadena de suministro o la revolución de una cinta transportadora en una planta de fabricación. Los proveedores de servicios en la nube ofrecen herramientas de procesamiento de eventos e IoT, incluido el alojamiento dinámico sin servidor de procesos bajo demanda. Estas herramientas suelen ejecutarse en el centro de datos en la nube y recopilan eventos de múltiples fuentes, incluso de áreas geográficas diferentes. Pero cuando se combinan con la computación en el borde, este procesamiento de eventos en la nube puede admitir tanto respuestas de baja latencia a eventos críticos en tiempo real como análisis de múltiples eventos más complejos. Tener la misma plataforma en la nube en el borde de la red y en la nube profunda facilita el desarrollo de aplicaciones de IoT.
Regla 3: Inteligencia Artificial (IA)
Por último, pero no menos importante, está la inteligencia artificial (IA). La IA se refiere a la capacidad de las máquinas para imitar la inteligencia humana y realizar tareas que normalmente requerirían la intervención humana. Al combinar la IA con IoT y la computación en el borde, se pueden lograr avances significativos en la automatización y la toma de decisiones en tiempo real. Por ejemplo, en el caso de los vehículos autónomos, la IA puede procesar rápidamente los datos recopilados por los sensores y tomar decisiones instantáneas para garantizar la seguridad en la conducción.
En resumen, para lograr un despliegue exitoso de IA e IoT en el borde de tu red, es importante comprender y aplicar las reglas de la computación en el borde, IoT y la inteligencia artificial. Estas tecnologías pueden ofrecer grandes beneficios en términos de eficiencia, velocidad y toma de decisiones en tiempo real. ¡No te quedes atrás y aprovecha al máximo estas poderosas herramientas!


