Seguramente en algún momento de tu carrera te has preguntado si eres un mal manager. La gestión de personal puede resultar complicada y es normal cometer errores en el camino. Sin embargo, es importante reflexionar sobre nuestras acciones y estar abiertos a la posibilidad de que nosotros mismos seamos parte del problema. En un artículo reciente se destacan tres señales que podrían indicar que no estás desempeñando adecuadamente tu rol de gerente:
1. Creas una campaña de desprestigio cuando tus empleados renuncian
Si al enterarte de la renuncia de un miembro de tu equipo, tu reacción inmediata es entrar en modo defensivo y comenzar una campaña de desprestigio contra ese empleado, es posible que estés siendo parte del problema. Criticar a la persona que se va y quejarte de ella ante tus colegas no solo es poco profesional, sino que puede indicar una falta de habilidades de gestión y empatía.
2. Tienes una relación muy cercana con Recursos Humanos
Si te encuentras constantemente en la oficina de Recursos Humanos consultando cómo lidiar con “otro problema de empleado” o redactando planes de desarrollo para despedir a alguien, es probable que estés pasando por alto la verdadera labor de un gerente. En lugar de buscar soluciones para mejorar la situación, tu enfoque está en seguir los procedimientos para deshacerte de aquellos que consideras dificultades.
3. Ves a tus empleados como “todo bueno” o “todo malo”
Si tienes tendencia a catalogar a tus empleados en extremos, considerando que algunos son totalmente a favor tuyo mientras que otros están en tu contra, es momento de replantear tu enfoque. La incapacidad de aceptar feedback constructivo y la preferencia por ciertos empleados, independientemente de su desempeño, pueden ser señales de una mala gestión.
¿Qué puedes hacer si te identificas con alguna de estas señales? La clave está en la autoevaluación y la mejora continua. Ser consciente de tus fallos como gerente es el primer paso para enmendarlos. No todos nacemos sabiendo cómo gestionar personas, pero podemos aprender y crecer en el proceso.
Conclusión
En resumen, la gestión de personal es un desafío constante que requiere habilidades de comunicación, empatía y liderazgo. Identificar nuestras debilidades como gerentes y estar dispuestos a mejorar es fundamental para crear un ambiente de trabajo saludable y productivo. Recuerda, nadie es perfecto y siempre hay espacio para crecer y evolucionar en nuestro rol de liderazgo.
Source: Medium


