Cuando se trata de presentar una idea de negocio o un proyecto, es fundamental tener claro cuál es el problema que se busca resolver. En el mundo emprendedor, definir el problema de manera precisa puede resultar más complicado de lo que parece a simple vista.
En un ejercicio realizado semanalmente en Pitch Practice, se plantean una serie de preguntas clave después de que un emprendedor presenta su propuesta. Estas preguntas incluyen aspectos como el nombre del emprendedor, el nombre de la organización, quién es el cliente y cuál es la solución propuesta. Sin embargo, una pregunta en particular suele ser motivo de confusión y desafío para muchos: ¿cuál es el problema que están tratando de resolver?
Es común que al hacer referencia al problema, se caiga en la trampa de describir lo que la startup hace en lugar de identificar realmente la necesidad existente en el mercado. Es importante comprender que la problemática a abordar no gira en torno a la empresa en sí o a lo que ofrece, sino a la dificultad o carencia que enfrentan los clientes potenciales.
La clave para diferenciar entre el problema y la solución radica en no centrarse en uno mismo al describir la situación. Utilizar pronombres como “yo”, “nosotros” o “nuestro” al referirse al problema es un indicio de que se está enfocando en la solución que se proporciona, en lugar de identificar la raíz del inconveniente en el mercado.
Por ejemplo, el problema no es simplemente tener que usar hojas de cálculo para gestionar datos, sino la ineficiencia y la dificultad que esto conlleva al manejar información valiosa de clientes. Del mismo modo, la molestia a la hora de conseguir un taxi, el viaje incómodo, el pago y la interacción con un conductor desagradable no constituyen el problema en sí, sino la mala experiencia que supone todo el proceso.
Empresas como Salesforce, Uber o Airbnb no se centran en describir lo que hacen, sino en resolver las problemáticas subyacentes en sus respectivos mercados. Comprender esta distinción entre problema y solución es esencial para transmitir de manera efectiva la propuesta a la audiencia y a posibles inversores.
Definir correctamente el problema es el primer paso para establecer una base sólida sobre la que construir una empresa exitosa. Una vez que se tiene una comprensión clara de la necesidad que se quiere abordar, el proceso de desarrollo de la solución se vuelve más enfocado y efectivo.
En resumen, al emprender un nuevo proyecto, es crucial identificar con precisión cuál es el problema en el mercado que se busca resolver. Al enfocarse en la verdadera necesidad de los clientes y no en la solución en sí, se estará mejor preparado para ofrecer una propuesta convincente y diferenciadora.
Source: Medium


