El término “profesional” es una palabra que puede ser definida de muchas maneras según diferentes puntos de vista. En este artículo, se abordará una definición desde el punto de vista de la profesión militar o “profesión de las armas”. En esta profesión, se tiene el deber de realizar acciones que otros estadounidenses no podrían o no querrían hacer. Desde la infancia, se nos enseña a respetar la vida y las libertades de los demás, lo cual conocemos como la “Regla de Oro”. Sin embargo, como soldados profesionales, en ocasiones debemos infringir de la manera más elevada posible en los derechos de otro ser humano al tener que tomar su vida.

La responsabilidad de tomar la vida de otro ser humano de manera legal está reservada únicamente para aquellos que comprenden verdaderamente la carga de ese deber. Desde tiempos inmemoriales, el soldado ha sido encomendado con ese deber, siendo una responsabilidad difícil y desafiante. No se trata solo de quitar una vida, sino también de sacrificar. Para poder hacerlo, se requiere un cierto tipo de carácter.

Un verdadero soldado no es solo una persona en uniforme, sino que desarrolla ciertos rasgos de carácter a lo largo de los años, que en nuestra profesión son conocidos como “Los Valores del Ejército”. Estos valores incluyen lealtad, deber, respeto, servicio desinteresado, honor, integridad y valentía personal. Es esencial que un soldado posea estos valores para ser confiado con la responsabilidad de quitar la vida de otro ser humano.

Los reglamentos que se establecen para los soldados no están allí para molestar a aquellos que creen saber lo que realmente implica ser un soldado, sino para medir la capacidad de conformarse y mantener los valores esperados de nosotros. La importancia de la lealtad, el deber, el respeto, el servicio desinteresado, el honor, la integridad y la valentía personal dentro de las filas militares no puede ser subestimada.

Los valores militares son fundamentales para garantizar la cohesión, el respeto y la eficacia dentro de una unidad. Si cada persona en uniforme siguiera y viviera estos valores a diario, se reducirían significativamente problemas como abusos, deserciones, actos que van en contra de la ética militar y otras situaciones negativas que socavan la integridad y la misión del ejército.

En resumen, la verdadera fortaleza de un soldado radica en su capacidad no solo de cumplir órdenes y llevar a cabo misiones, sino de hacerlo con integridad, honor y respeto por la vida humana. Ser un soldado va más allá de llevar un uniforme; implica asumir un compromiso profundo con los valores fundamentales que garantizan la protección de la nación y la seguridad de sus ciudadanos.

Publicado originalmente en www.rallypoint.com.

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