¿Sientes que necesitas más horas en tu día? Entonces hablemos sobre productividad versus actividad. Muchas personas confunden estos dos conceptos. Uno implica hacer más, mientras que el otro implica producir más.

El primer paso para mejorar tu productividad es revisar tu lista de tareas y marcar cada una con una “P” si es productiva o con una “A” si es simplemente una actividad que estás llevando a cabo. Las tareas productivas son aquellas que realmente producen resultados, mientras que las actividades son acciones que realizas sin necesariamente generar un resultado concreto.

Para priorizar tus tareas, puedes utilizar una herramienta de toma de decisiones llamada “La Caja de Eisenhower”. Dibuja un cuadrado grande y divídelo vertical y horizontalmente. Etiqueta cada cuadrante: en la parte superior izquierda escribe “importante”, en la inferior izquierda “no importante”, arriba del cuadrante izquierdo “urgente” y arriba del cuadrante derecho “no urgente”. Esta herramienta te ayudará a filtrar las tareas de tu lista y a identificar aquellas que son realmente importantes y urgentes.

Además, es importante identificar las tareas super productivas (SP), que son aquellas acciones que realizas una vez y que aumentan la producción de forma continua. Por ejemplo, crear una serie de seguimiento por correo electrónico que te ayude de manera constante, o utilizar herramientas como Zapier.com para automatizar procesos y promocionar tu contenido automáticamente en redes sociales.

Revisa nuevamente tu lista de tareas y busca formas de convertir las tareas productivas en tareas super productivas. De esta manera, podrás eliminarlas de tu lista sabiendo que se realizarán de forma continua sin que tengas que intervenir repetidamente.

Si te comprometes a seguir este proceso durante un mes, verás cómo tu lista de tareas se reduce y tu productividad aumenta significativamente. Parecerá que tienes días de 36 horas mientras que otros siguen teniendo solo 24.

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Source: Medium